“Los que van al paro, hace 40 días me calificaron de cagón”

Sergio Massa: “Los que van al paro, hace 40 días me calificaron de cagón”

Política

El líder opositor del Frente Renovador tomó distancia del paro que impulsan Moyano y Barrionuevo; “El paro debe ser la última de las medidas, no la primera”

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El diputado nacional y líder opositor del Frente Renovador, Sergio Massa , tomó esta mañana distancia del paro nacional convocado por el camionero Hugo Moyano y el gastronómico Luis Barrionuevo , al salir al cruce de la vinculación que hizo el Gobierno y las supuestas influencias políticas de la medida de fuerza.

“Hace 40 días, por no haber ido a un encuentro sindical, me calificaron de cagón. Yo quiero que se tome conciencia o se tenga toda la información porque sino se ingresa en una lógica facilista, de descalificación”, afirmó el legislador.

En una entrevista con radio Mitre, Massa consideró que “el paro debe ser la última de las medidas, no la primera”.

Las CGT opositoras que encabezan Moyano y Barrionuevo anunciaron días atrás un paro nacional para el 10 de abril próximo. La medida de fuerza contará con la adhesión de la CTA de Pablo Micheli, de casi todos los sindicatos del transporte público de pasajeros y de la mayoría de los empleados estatales. El 10 de abril no habrá actos ni movilizaciones. Será un paro general de actividades que servirá de puntapié de un orquestado plan de lucha. Fuente: La Nación

Villanos se buscan: con un ajuste en marcha y sin “malos” a quien culpar, el “relato” atraviesa su peor momento

31-03-2014 En el conflicto con docentes el kirchnerismo no pudo hacerle pagar a Scioli el costo político. Para peor, los aumentos en tarifas y el clima de conflictividad refuerzan la imagen de que el Gobierno está en la vereda opuesta a los intereses “Nac&Pop”. Emergen muestras de incomodidad en la tropa K

Villanos se buscan: con un ajuste en marcha y sin “malos” a quien culpar, el “relato” atraviesa su peor momento
31-03-2014 En el conflicto con docentes el kirchnerismo no pudo hacerle pagar a Scioli el costo político. Para peor, los aumentos en tarifas y el clima de conflictividad refuerzan la imagen de que el Gobierno está en la vereda opuesta a los intereses “Nac&Pop”. Emergen muestras de incomodidad en la tropa
Villanos se buscan: con un ajuste en marcha y sin “malos” a quien culpar, el “relato” atraviesa su peor momento
31-03-2014 En el conflicto con docentes el kirchnerismo no pudo hacerle pagar a Scioli el costo político. Para peor, los aumentos en tarifas y el clima de conflictividad refuerzan la imagen de que el Gobierno está en la vereda opuesta a los intereses “Nac&Pop”. Emergen muestras de incomodie Vido, investigado por presunto pago de sobornos
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El kirchnerismo se enfrenta en estas horas a su peor pesadilla: en la polarización de la sociedad -esa que siempre propugnaron sus usinas intelectuales- quedó parado del lado equivocado, el de los defensores del ajuste y peleando en contra de las reivindicaciones de los trabajadores.

Las quejas de los funcionarios por cómo los medios de comunicación llamaban “tarifazo” al recorte de subsidios de los servicios públicos es, acaso, una muestra elocuente de esta nueva fase declinante del “relato”.

Ocurre que esos mismos funcionarios -así como todos los medios afines al oficialismo- no habían tenido reparo en calificar como “tarifazo salvaje” la suba del boleto del subte decretada por Mauricio Macri cuando se hiciera cargo del servicio.

En ese caso, el alza había sido de 40%, casi un retoque menor en comparación con los incrementos reales que se acaban de anunciar para el gas y el agua.

Para colmo, esto ocurrió con un “timing” difícil de empeorar, cuando los docentes completaban su cuarta semana de huelga en la provincia de Buenos Aires y luego de que Hugo Moyano convocara a un paro “en contra del ajuste”.

En una actitud que llamaba la atención por su desconexión con este clima político, Cristina Kirchner celebraba en un acto en Aeroparque cómo había mejorado el confort de la terminal aérea y justificaba el gasto público para solventar Aerolíneas Argentinas, que ofrece una bandeja de refrigerio más completa que la de los vuelos de cabotaje de Europa.

Una postura incómoda para la militancia K
La incomodidad del “núcleo duro” del kirchnerismo -ese segmento que adhiere al Gobierno por motivos ideológicos y que, al decir de Jorge Asís, participan de la “revolución imaginaria”- creció a un punto que se hizo inocultable.

Cuesta hoy imaginar a los intelectuales de Carta Abierta o a los jóvenes militantes de La Cámpora participando en debates en los que tengan que asumir el incómodo y antipático rol de enfrentarse a docentes que piden una mejora para un gremio donde el salario de inicio venía siendo de $3.600.

Más bien, ha ocurrido lo contrario, como quedó en evidencia cuando editorialistas de los medios afines al Gobierno reclamaban una solución urgente para el tema de los maestros y hasta insinuaban torpeza política e insensibilidad social respecto de este tema.

Como Eduardo Aliverti, quien se mostró indignado por cómo se había generalizado el discurso que hablaba de “los pibes como rehenes de la extorsión de los gremios docentes”.

Ese tipo de expresiones fueron utilizadas no sólo por parte de los funcionarios de Daniel Scioli sino también por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Desde las páginas de un diario oficialista, Mario Wainfeld advierte que “el sistema de negociación colectiva docente no es la única realización del kirchnerismo que atraviesa una etapa de crisis; muchos de los pilares del ‘modelo’ exigen cambios”.

En tanto, Artemio López, el más influyente de los politólogos afines al Gobierno, planteó con elocuencia lo que cree que debe ser la actitud del kirchnerismo en un momento como este: abandonar cualquier temor respecto de lo que la opinión pública pueda opinar sobre la huelga y marcar una decidida postura alineada con los maestros.

López comparó la situación de este sector con el conflicto suscitado en 2008 entre Cristina y los productores sojeros.

“Néstor nos mostró que en estas circunstancias no hay que ceder, puesto que esta construcción de opinión pública, articulada con intereses corporativos que construyen por caminos diversos, el estado general de ánimo propalado por los medios, debe y puede alterarse”, plantea.

Y, especialmente, expone una vuelta a los principios del kirchnerismo original, lo cual implica el rechazo a modalidades como las que corporiza Daniel Scioli.

“Al recostarse exclusivamente en los medios, pero sin gestión respaldatoria, Daniel Scioli resulta pre kirchnerista, atrasa en su modalidad de construcción de legitimidad y no logra obtener los resultados esperables según su ya agotado paradigma”, agrega López.

Pero la verdad es que la postura a favor de los docentes no resulta tan reñida con la opinión pública: una encuesta de la consultora Poliarquía muestra que una abrumadora mayoría de 68% apoya el reclamo salarial, si bien no justificaba la huelga.

Esa necesidad de tomar distancia de la incómoda situación, y por consiguiente buscar un villano a quien “tercerizar” las culpas, quedó también en evidencia cuando el programa 6-7-8 invitó al sindicalista Roberto Baradel, a quien trató con particular deferencia.

Una deferencia que contrastó notablemente con la actitud de cuestionamiento que recibió Alberto Pérez, jefe de gabinete de Scioli, a quien se invitó al día siguiente, más por compromiso que por convicción.
Scioli ya no sirve para tercerizar culpas
El intento de “pegarle” al gobernador bonaerense ante situaciones de crisis es una reacción clásica del “cristinismo duro”, pero cuya efectividad tiene rendimiento decreciente.

La situación del conflicto docente hizo acordar a lo ocurrido en 2012, cuando Scioli -ante el “apriete” financiero del gobierno central- tuvo dificultades para pagar los aguinaldos y debió recurrir a una suba de impuestos. Fue allí cuando se terminó de consolidar el mito de “incombustible” del gobernador.

Las encuestas reflejaban que, aun en medio del enojo por no cobrar su aguinaldo, los bonaerenses no lo culpaban directamente al él sino a la Presidenta.

Otro tanto ocurre en este momento, cuando el debate docente retrotrajo la discusión sobre quién es más responsable.

Así, desde el kirchnerismo puro se admite que el Gobierno no puede desentenderse de un tema de tanta repercusión y, además, que no se lo puede dejar circunscripto a responsabilidades provinciales.

Es un argumento resistido por los economistas. Por caso, Federico Muñoz argumenta que, lejos de ser culpable, Scioli es una víctima de la política que ha instrumentado Cristina.

“La única salida viable es la urgente reparación de la histórica discriminación fiscal que padece la provincia”, plantea Muñoz. Y recuerda que actualmente este territorio recibe apenas un 4% del Fondo del Conurbano.

Si se eliminara el tope a la cuota que capta la provincia por ese fondo y, en consecuencia, las arcas de Scioli recibieran lo correspondiente según los coeficientes de participación, entonces todo el debate y las cuatro semanas de huelga habrían sido innecesarios.

“Recibiría en 2014 no menos de $5.000 millones adicionales que le permitirían satisfacer con creces los reclamos docentes”, asegura Muñoz.

Lejos de ese análisis de federalismo fiscal, el cuestionamiento se planteó en los medios de comunicación en los términos de si “hay o no hay plata” para otorgar aumentos.

Fue allí que desde el kirchnerismo comenzaron a surgir reclamos para que la gestión de Scioli endureciera su postura ante los productores agropecuarios, de manera de obtener una vía de financiamiento para los maestros.

Pero también allí queda al descubierto que los viejos argumentos ya no le resultan válidos al kirchnerismo.

Primero, Alberto Pérez dejó en claro que la presión tributaria sobre el campo bonaerense llegó a tal nivel que ya no se puede subirla sin que se produzca el efecto de la “curva de Laffer”. Es decir, que ante un aumento impositivo la recaudación baje en vez de incrementarse.

Por otra parte, en medio de la discusión docente, se conoció el dato oficial respecto de que la liquidación de dólares de los exportadores de soja había sido en el verano casi un 18% más alta que la del verano anterior.

Este dato -que contradice el mantra kirchnerista de la conspiración de productores que “amarrocaban” su producto en silobolsas para generar inestabilidad- mostró también que los antiguos “villanos favoritos” del relato empiezan a no resultar funcionales.

Si hasta Gustavo Grobocopatel, apodado “rey de la soja”, se permite cuestionar la efectividad de la devaluación y afirma que “las políticas de estos años no sólo no protegieron la mesa de los argentinos sino que la pusieron en riesgo”.

No hay más villanos
Son días complicados para salir en defensa del “modelo”. Lo sabe bien Kicillof, quien sufrió en su propia oficina el planteo de los empleados del ministerio de Economía, quienes reclaman un incremento salarial del 35%, un número que supera la estimación oficial de inflación.

Y, además, señalan la precarización laboral de los dependientes con dos tercios de trabajadores en situación de contrato irregular.

El cantito que le dedicó el sindicato del Ministerio es por demás elocuente: “A ver ministro, a ver si nos entendemos. Vos ganás 70 lucas, mi sueldo está por el suelo. Pagaste millones para la Repsol y ni un solo peso, pa´ el trabajador”.

Ese mismo día, los legisladores kirchneristas defendían en el Senado el acuerdo de indemnización a la compañía española. Al día siguiente, Kicillof anunciaba los recortes de tarifas.

Sin dudas, los últimos días han sido como un torpedo que pegó en la línea de flotación del “relato”.

Quedó demostrado -como recordaron muchos políticos fanáticos de la serie “House of Cards”- que nunca sale bien parado quien se enfrenta a los maestros.

Peor aun, se evidenció que la estrategia de culpar a Scioli resulta ineficaz. Ni siquiera siguen vigentes los viejos argumentos para pegarle al campo.

Las chicanas a Macri quedaron seriamente dañadas, luego de que el propio Federico Sturzenegger hablara del “tarifazo” de Kicillof.

Por otra parte, la nueva postura de Cristina Kirchner en contra de los piquetes la aproximan a la tesitura histórica de Macri y la “derecha” argentina.

Y, para colmo, economistas como Javier González Fraga comparan la política económica actual -dólar que se desliza de a poquito, tasas de interés que trepan- con la que utilizara José Alfredo Martínez de Hoz en los ’70.

Es, diría Cristina, “too much” para un Gobierno que durante años aplicó la tesis del filósofo Ernesto Laclau, según la cual los “progresismos” deben concebir su tarea como la afectación de intereses de sectores privilegiados y, en consecuencia, no deben temer a una polarización social sino, más bien, deben exacerbar esas diferencias.

Claro que esa teoría necesita que, frente al Gobierno, haya villanos, que es lo que hoy está faltando.

Tanto que hasta Aldo Ferrer, un prócer de los economistas “heterodoxos”, afirma que el problema no son los empresarios sino los errores de los funcionarios: “Si piensan que esto que pasa es por los conspiradores que se quieren llevar la plata y tumbar al Gobierno, no ven el problema real”.

En definitiva, el “relato” está en riesgo, porque ante la falta de villanos, el riesgo es que el “malo” termine siendo el propio Gobierno. Fuente: iProfesional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vuelven las clases a las escuelas bonaerenses

Tras 17 días, vuelven las clases a las escuelas bonaerenses

La paritaria docente fue la más dura de los últimos años Foto: Télam
La paritaria docente fue la más dura de los últimos años
Foto: Télam

Luego de 17 días de paro, los docentes bonaerenses vuelven este lunes a las escuelas y dictarán clases con normalidad para dar inicio al ciclo lectivo, que deberá ser rediseñado a fin de cumplir con las jornadas perdidas por la medida de fuerza.

Tras el acuerdo salarial que alcanzaron los maestros con el gobierno de Daniel Scioli, está previsto para este lunes -aún sin horario definido- un encuentro entre representantes de ambos sectores, para debatir la forma de recuperar los días sin actividad escolar.

“Vamos a debatir con las autoridades educativas sobre una recuperación pedagógica y esperamos llegar a un común acuerdo”, adelantó a Noticias Argentinas el titular de SUTEBA, Roberto Baradel.

Luego de haber conseguido un piso de $5.000 para los docentes que recién inician, Baradel explicó que los maestros encaran el año con una “perspectiva positiva”, ya que luego de la extensa huelga “hay un antes y un después en la educación pública”.

“Creemos que pudimos lograr mejoras para el sistema educativo de las escuelas estatales porque pautamos dinero para la infraestructura y conseguimos convenio con los comedores escolares”, subrayó el dirigente sindical a NA.

Sobre el último punto, el gremialista contó que se llegó a un acuerdo para que haya provisión directa del Mercado Central con precios más baratos para los comedores.

Además, aclaró que durante el tiempo de paro los comedores continuaron con actividades y hubo guardias para que pudieran funcionar.

En este escenario, los maestros enrolados en SUTEBA y en FEB retomarán las actividades luego de aceptar formalmente la última propuesta salarial del gobierno provincial y darán inicio al ciclo lectivo, que se deberá adaptar a lo acordado en las negociaciones paritarias y al modo en que se defina recuperar los días perdidos.

La propuesta final, que fue aceptada por los sindicatos, implica aumentos que oscilan entre un 30 y un 38 por ciento, según el cargo y la antigüedad.

La oferta contó además con la aceptación de los maestros secundarios de UDA y los privados de SADOP, que también integran el Frente Gremial. Fuente: Terra

Temblor minero: Barrick Gold no le renovará el contrato a 1.900 trabajadores en San Juan

Así lo anunciarion directivos de la minera canadiense al gobernador José Luis Gioja. Los operarios estaban vinculados al proyecto minero Pascua Lama, que la Argentina comparte con Chile. La decisión de la Justicia chilena de bloquear la construcción repercute de este lado de la cordillera

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Directivos de la minera canadiense Barrick Gold anunciaron al gobierno de San Juan que no le renovarán el contrato a 1.900 de los 3.500 empleados que trabajan en el proyecto binacional Pascua Lama y acordaron mantener por un periodo de tres meses a los 1.600 operarios restantes.

La reducción de personal que la empresa lleva a cabo desde el año pasado está relacionada con la desaceleración que planificó la compañía después de las objeciones de la Justicia chilena a la construcción de la mina, por denuncias ambientales de ciudadanos de ese país.

En diciembre de 2013, el gobierno sanjuanino logró que la productora de oro se comprometiera a mantener hasta marzo a los 3.500 empleados que aún tenía, pero el plazo acordado entre las partes se cumplió el sábado, consignó la agencia DyN.

Ante el vencimiento del acuerdo, se reunieron durante algunas horas con el gobernador sanjuanino José Luis Gioja en esta ciudad Jhon Thornton, quien desde abril será presidente de la compañía, Kelvin Dushnisky, vicepresidente senior, y los ejecutivos locales Guillermo Caló y Julio Claudeville.

En el encuentro, las partes acordaron mantener 1.600 de los 3.500 puestos de trabajo en el proyecto minero Pascua Lama. Fuente: iProfesional

Tarifazo culposo:”la caja está agotada”

Tarifazo culposo: en medio de unas paritarias calientes, el Gobierno blanqueó que “la caja está agotada”

El anuncio implica subas de hasta 284% para el gas y expone al Ejecutivo a una situación incómoda: recibe críticas desde la izquierda mientras que es elogiado por economistas “ortodoxos”. La medida apunta a aliviar el frente fiscal y a bajar importaciones. Gremios toman nota del ajuste
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Tenía razón ayer el ministro Julio de Vido en mostrarse preocupado por el hecho de que los medios de comunicación eligieran mostrar al aumento de los servicios públicos en términos de porcentajes y no de pesos.

Es que, si se elige la primera modalidad, se llega a la conclusión de que los incrementos de las facturas pueden llegar hasta un 284% en el caso del gas y al 400% para el agua.

Lo que se dice un argumento “servido en bandeja” para quienes quieran acusar al Gobierno de estar realizando un ajuste al estilo del célebre “Rodrigazo”.

A fin de cuentas, en aquella crisis que inauguró la serie histórica de mega-ajustes, las tarifas no subieron más de 100%, un número que empalidece al lado de lo que ocurrirá en los bolsillos de los argentinos en los próximos meses.

Pero ello no quita que De Vido tenga razón en el punto que plantea: se ha abaratado tanto el costo de los servicios públicos en la Argentina -o, mejor dicho, en algunas zonas de Capital y el Conurbano-, que el aumento parece alto, porque hoy se pagan precios ridículos.

Las comparaciones, a esta altura, son bien conocidas. La factura promedio de electricidad puede significar la quinta parte de lo que cuesta el servicio de TV por cable. Un hogar de clase media puede abonar hoy en Buenos Aires un décimo de lo que debe afrontar una familia en Uruguay para el mismo nivel de consumo de gas.

Lo que quedó en evidencia tras la conferencia en la que De Vido y Axel Kicillof anunciaran el recorte de subsidios, es que la magnitud del atraso tarifario llegó a niveles históricos.

El cuadro explicativo difundido en la rueda de prensa era algo confuso, sobre todo porque faltaba la columna que a todo el mundo le interesaba: cuánto sería el aumento respecto de lo que se paga hoy.

En gas natural, la siguiente infografía muesta cómo afectará el incremento a los diversos usuarios:

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Y en el caso del agua, las tarifas se incrementarían de la siguiente forma:

Cuando se hacen los números es cuando se llega al dato que impacta: una eliminación del 20% en el subsidio -una medida considerada “suave”- implica que se dé un incremento real del 142% en la factura.

En otras palabras, el monto del beneficio ha crecido de tal forma que ya se torna imposible eliminarlo en su totalidad sin que ello derive en una explosión social. Quitarle un 100% del beneficio al segmento tomado por De Vido como referente, llevaría a un incremento del 700% en las boletas de gas.

Tras el anuncio, llegaron las previsibles “chicanas” políticas por parte de los críticos del “modelo”.

“Es curioso, para definir la baja del subsidio se basan en la ley de la oferta y la demanda. Cuando les conviene, los K recurren al mercado”, ironizó el economista Roberto Cachanosky.

“Se está pasando de un paradigma ilusorio de energía abundante y barata a otro de energía escasa y cara”, comentó Emilio Apud, ex secretario de Energía.

Mientras que la diputada Laura Alonso, del PRO, escribió en twitter: “Ahora al ajuste le llaman ‘reasignación’. Tu bolsillo se achica porque la inflación te consume el salario y le suman una ‘reasignación'”.

Más filoso aun, el analista Pablo Marchetti disparó: “Lo bueno es que si le ponen ‘Redistribución democrática y popular de subsidios Rodolfo Walsh’ no parece ajuste ni tarifazo”.

Más vale tarde que nunca
Pero más allá de las ironías, lo cierto es que el gremio de los economistas en su gran mayoría saludó la medida.

Por supuesto, con la aclaración de que el mantenimiento del subsidio era de una injusticia escandalosa. Porque beneficiaba al segmento más rico de la población y, además, con la crítica de que se dejó crecer el tema hasta hacerlo infinanciable.

“Ahora el Gobierno tiene que arreglar un problema que él mismo creó”, señaló Carlos Melconian, uno de los consultores de mayor prédica en el ámbito empresarial.

“Era una medida necesaria, por el problema fiscal que estaba generando. Se demoró en tomarla, pero más vale tarde que nunca. Con esto se había armado una bola de dinero que era negativa para la economía, porque en definitiva lo estamos financiando con inflación”, remarcó Daniel Artana, economista jefe de la fundación FIEL.

“Aunque esto no va a resolver el problema del déficit, es un paso muy demorado que era necesario”, expresó el economista Eduardo Levy Yeyati.

En ese marco, los funcionarios K, siempre cuidadosos del “relato”, se apuraron a contestar las críticas antes de que llegaran.

Primero fueron De Vido y Kicillof, destacando que no puede equipararse esta situación con un ajuste tradicional, porque el ahorro fiscal será destinado a reforzar los planes de asistencia social.

Y luego la propia Cristina dio su versión: los subsidios habían sido creados por Néstor Kirchner en una situación de emergencia social, y cuando era necesario incentivar el nivel de consumo. Hoy, según la Presidenta, el crecimiento económico y la ostensible mejora en los indicadores, ya hacen innecesario ese esfuerzo por parte del Estado.

El peor “timing” para aumentar servicios
Para todos los analistas políticos, el riesgo de lo que estaba haciendo Cristina era más que evidente.

Anunciar subas de tarifas cuando se acaba de convocar a un paro general (y hacerlo justo en un momento en el que tres millones y medio de alumnos no han podido empezar las clases porque no se puede satisfacer la demanda salarial de maestros que ganan $3.600 por mes) parece contradecir todos los manuales del político cauto.

Tanto es así que se daba como un hecho que los aumentos tarifarios recién llegarían en el segundo semestre del año, cuando hubiesen concluido las paritarias, que se presentan mucho más complicadas de lo que el Gobierno había imaginado.

Una suba de tarifas no hace más que reforzar la postura de los sindicatos que piden mejoras por encima del 30%, mientras el Ejecutivo intenta persuadir con el argumento de que en los próximos meses la inflación se atenuará gracias al programa “Precios Cuidados”.

¿Por qué el Gobierno no esperó un mejor momento para anunciar una medida antipática? La respuesta que surge entrelíneas del anuncio es que la Presidenta se convenció de que la decisión ya no se podía postergar.

En otras palabras, que el costo fiscal del subsidio ya resulta infinanciable. Y que el recorte dejó de ser la amenaza para “castigar” a quienes compran dólares para ahorrar, sino que se transformó en una medida imprescindible.

Esa determinación de Cristina contrasta con las dudas que había tenido en otros momentos, en los cuales había decidido dar “marcha atrás” por miedo a la reacción de la opinión pública.

La primera vez fue en 2008, cuando se produjo un fuerte descontento en sectores de la clase media por el impacto de más de 200% de aumento en las tarifas de gas y electricidad.

En aquel momento, De Vido explicó que la iniciativa sólo afectaría a una minoría de altos ingresos. Pero el malestar social y las acciones legales de los consumidores obligaron a dar marcha atrás.

Tres años después, a fines de 2011, con el enorme respaldo político del recién logrado triunfo electoral, se anunció una quita para todos aquellos que no pudieran demostrar una necesidad real de contar con ayuda estatal para pagar los servicios públicos.

Pero, una vez más, la Presidenta temió por las consecuencias políticas. Lo que en un comienzo iba a ser una aplicación “casi universal” terminó siendo un plan delimitado a los habitantes de los countries. La explicación: el accidente ferroviario de Once había cambiado súbitamente el clima social.

Hoy, el monto destinado a los subsidios de servicios públicos representa un 20% del presupuesto estatal y casi un 5% del PBI nacional. Los economistas estiman que -como el “rojo” fiscal está en torno de 3 puntos- entonces la reducción de 20% podría achicar en un tercio el déficit.

En un giro irónico de la política argentina, el propio Kicillof se aferra a ese argumento para defender la tesis de que el recorte no será inflacionario sino que ayudará a contener los precios.

Extraño para un economista que siempre despreció a los “ortodoxos” que afirmaban que el origen de la inflación era la emisión de dinero que debía hacer el Banco Central para financiar el gasto público.

Todo sea por los dólares
El hecho de que se haya anunciado un recorte del 20% no significa que automáticamente se de un ahorro fiscal de esa magnitud, porque habrá que contemplar todas las excepciones detalladas por De Vido.

Y tampoco se sabe el criterio por el cual se determinará cuánto se “redireccionará” a los planes de asistencia social.

De todas formas, el anuncio deja entrever que las preocupaciones del Gobierno no se limitan al tema fiscal ni a la necesidad de mejorar el funcionamiento de los servicios.

Porque lo que resulta evidente es que, sobre todo, lo que se busca es bajar la demanda de gas para no tener que importar tanto desde Bolivia. En buen romance, se intenta reducir el costo del sistema energético sobre los dólares del Banco Central.

El año pasado hubo que destinar u$s13.000 millones a la compra de combustibles. Si se le restan las exportaciones, el déficit energético en términos netos rondó los u$s7.000 millones.

El Gobierno quiere achicar esos números para fortalecer la posición del Banco Central y, además, para estar en mejor situación a la hora de querer endeudarse en el exterior.

Sólo así se explica el insólito “incentivo al consumo racional” que remarcó Kicillof. Primero, porque el Gobierno siempre ha dicho que no hay problemas de oferta. Con lo cual no se entiende por qué habría que achicar la demanda.

Pero, además, el esquema anunciado, por el cual sigue gozando del subsidio quien reduzca un 20% su consumo, es un verdadero “premio al derrochón”.

Solamente puede bajar en esa magnitud quien haya incurrido en gastos superfluos, mientras que le resultará mucho más difícil hacerlo al usuario austero.

La consecución de este objetivo es tan importante para el Gobierno que está incluso dispuesto a sacrificar el consumo, hasta ahora una “vaca sagrada” en el modelo económico.

A fin de cuentas, como siempre le gusta recordar a Kicillof, los subsidios deben considerarse como un salario indirecto, porque la porción del presupuesto familiar que no se destina a pagar los servicios queda liberada para el consumo.

Según De Vido, el impacto de las tarifas en el ingreso familiar ha llegado a reducirse un 90% en una década.

El Gobierno no tuvo el mejor “timing” para tomar esta medida justo en un año en el que los economistas están previendo una caída de hasta 3% en el consumo.

No será fácil para los cultores del “relato” explicar esta decisión. Después de la devaluación, de la suba de tasas de interés, de las propuestas de baja salarial y del coqueteo con el mercado de deuda, sólo faltaba el tarifazo para completar el cuadro del ajuste tradicional.

Ahora, ya están todos los ingredientes. Fuente: iProfesional

De Vido, investigado por presunto pago de sobo

De Vido, investigado por presunto pago de soborno

31 MAR 2014 | 08:10 British Petroleum presentó una denuncia de coimas ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos

 

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De Vido, investigado por presunto pago de sobornos

De Vido, investigado por presunto pago de sobornos

Otro escándalo salpica al Gobierno nacional. La Securities and Exchance Commission (SEC) -la Comisión de Valores de los Estados Unidos- involucró al ministro de Planificación, Julio De Vido, en una investigación por presuntos pagos de sobornos en contratos privados. Es que el propio funcionario fue quien inició y después impulsó la ampliación del contrato petrolero por 40 años del yacimiento Cerro Dragón, en Chubut.

La aparición de De Vido en esta investigación privada surge de declaraciones y documentos que fueron presentados por British Petroleum. Así, la SEC intenta determinar la posibilidad de que el ministro haya favorecido la realización de negocios en el área energética, ya que fue quien inició las negociaciones con Pan American Energy y después derivó su aprobación a Chubut, provincia propietaria del yacimiento.

Frente a esta situación, De Vido difundió ayer un comunicado para deslindar responsabilidades y descalificó la investigación. Sin embargo, la nota no dice nada sobre el impulso que se le dio a los convenios con las empresas desde el Ministerio de Planificación, precisamente lo que investiga la SEC. Fuente: La Razón

 

Un maravilloso mensaje que quiero compartir!

27 de marzo.

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO

Mensaje de Brett Bailey
 teatro
Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta.
Bajo los árboles de pequeñas aldeas y sobre sofisticados escenarios en grandes metrópolis; en salones de actos de colegios y en campos y en templos; en suburbios, en plazas públicas, en centros cívicos y en los subsuelos de las ciudades, la gente se reúne en comunión en torno a los efímeros mundos teatrales que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne y hueso, aliento y voz.
Nos reunimos para llorar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender, afirmar e imaginar. Para maravillarnos ante la destreza técnica, y para encarnar dioses. Para dejarnos sin respiración ante nuestra capacidad de belleza, compasión y monstruosidad. Vamos para llenarnos de energía y poder. Para celebrar la riqueza de nuestras diferentes culturas, y para hacer desaparecer las barreras que nos dividen.
Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido de la comunidad, lleva puestas las máscaras y vestimentas de nuestras distintas tradiciones. Utiliza nuestras lenguas, ritmos y gestos, y abre un espacio entre nosotros.
Y nosotros, los artistas que trabajamos con este antiguo espíritu, nos sentimos impulsados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su cotidianeidad y su rutilante misterio.
Pero en esta época en la que tantos millones de personas luchan por sobrevivir, sufren bajo regímenes opresivos y el capitalismo depredador, huyen del conflicto y la escasez; en la que nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras censuradas por gobiernos intrusivos; en la que se aniquilan los bosques, se exterminan especies y se envenenan los océanos: ¿Qué nos sentimos impulsados a revelar?
En este mundo de poder desigual, en el que distintos órdenes hegemónicos intentan convencernos de que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior al resto, ¿se puede realmente defender la idea de que las artes deberían apartarse de las agendas sociales?
Nosotros, los artistas de escenarios y ágoras, ¿nos conformamos con las demandas asépticas del mercado, o utilizamos el poder que tenemos: para abrir un espacio en los corazones y las mentes de la sociedad, para reunir gente a nuestro alrededor, para inspirar, maravillar e informar, y para crear un mundo de esperanza y colaboración sincera?
Traducción: Fernando Bercebal