Fitch le recortó la nota crediticia a YPF y otras nueve empresas argentinas

La agencia de calificación la redujo de “B-” a “CCC” como reflejo del “debilitamiento del medio ambiente macroeconómico en el que opera”. Ayer había considerado que el país está en “default selectivo”

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La agencia de calificación financiera Fitch recortó el viernes la nota crediticia de la petrolera argentina YPF y otras nueve empresas del país, tras el default selectivo en el que colocó su deuda soberana el litigio con los fondos especulativos en Estados Unidos.

“Fitch Ratings ha degradado la nota de la emisión de deuda en moneda extranjera de todas las empresas argentinas con calificación, luego del recorte de la nota de la deuda soberana ayer” jueves, señaló la agencia en un comunicado.

Entre las compañías afectadas se encuentra la petrolera YPF, cuya nota pasó de “B-” a “CCC”. Las empresas involucradas en la decisión de la calificadora son: Alto Palermo SA (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Arcor (a ‘B-‘ desde ‘B’), Capex SA (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Celulosa Argentina (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Compañía Latinoamericana de Infraestructura y Servicios – CLISA (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Cresud (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), IRSA – Inversiones y Representaciones SA (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Mastellone Hermanos (a ‘CCC’ desde ‘B-‘), Pan American Energy (a ‘B-‘ desde ‘B’) e YPF.

Según Fitch, la degradación de la nota de las compañías “refleja también el debilitamiento del medio ambiente macroeconómico en el que operan”.

Este viernes, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, según sus siglas en inglés) determinó que Argentina incurrió en “un evento de incumplimiento de pagos” el miércoles, cuando venció el plazo para que acreedores de deuda reestructurada recibieran 539 millones de dólares por concepto de intereses.

Argentina envió este dinero en plazo al Bank of New York, pero el pago fue bloqueado por el juez federal norteamericano Thomas Griesa para hacer cumplir un fallo a favor de fondos especulativos por deuda en moratoria desde 2001.

La agencia también bajó las calificaciones de instrumentos de deuda emitidos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Salta y el municipio de La Plata, en línea con un recorte del jueves de la nota soberana.

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Fitch considera que a consecuencia del default, la economía argentina se verá sometida a una mayor incertidumbre y volatilidad financiera.

“La economía argentina está ya en recesión y esto probablemente sólo lo empeorará, porque el evento de un default afecta la confianza y potencialmente restringe más los flujos de moneda extranjera al país”, dijo el reporte en la página de internet de la agencia de calificación de crédito. Fuente: Infobae

 

Un mundo turbulento: las diez guerras que hacen de 2014 un año peligroso

A cien años del inicio de la Gran Guerra, el orden internacional vigente tambalea

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Convencido de una victoria eminente, en el verano europeo de 1914 el káiser Guillermo II despidió a las tropas alemanas con un optimismo desmesurado: “Estarán en casa antes de que las hojas caigan de los árboles”, les dijo. Fue una de las predicciones más fallidas de la historia: durante los siguientes cuatro años, el mundo sucumbió ante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que dejó diez millones de muertos y veinte millones de heridos.

A cien años del inicio de la Gran Guerra, los paralelismos del mundo actual con aquella época inquietan: proliferan ideologías extremistas, furias nacionalistas y ambiciones imperialistas. “La Primera Guerra Mundial puso fin a cuatro imperios, reconfiguró el mapa de Medio Oriente, dio pie a la revolución bolchevique y, eventualmente, a la Gran Depresión, Adolf Hitler y la Segunda Guerra Mundial. Aún vivimos en las sombras de ese gran desastre. Varias de las regiones en crisis de aquel entonces también lo están ahora”, dijo a la nacion el economista Jeffrey D. Sachs, asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Aunque no existe ninguna guerra activa declarada oficialmente entre diferentes Estados, el mundo es testigo de al menos diez grandes conflictos armados que dan cuenta de una realidad: que al igual que 100 años atrás, el orden internacional vigente se despedaza.

En una suerte de reacción tardía al derrumbe de la Unión Soviética, una revanchista Rusia anexa Crimea y la violencia estalla en Ucrania. En Irak, el sectarismo vuelve a resurgir y estrecha lazos con sus respectivas cofradías en la región. La Franja de Gaza, una vez más, sangra y arde. La cruenta guerra civil en Siria lleva más de tres años sin tregua. La violencia en Libia hunde al país en el más absoluto caos.

Se trata de conflictos que engrosan la lista de guerras de más larga data, como las de Afganistán, Somalia, Mali, Sudán del Sur y República Centroafricana, entre otras. Guerras olvidadas y relegadas a un segundo plano, pese a ser tan sangrientas como las más recientes.

Según los analistas, la ruptura del orden internacional es causa directa de esas agitaciones que irrumpen, cada vez con más violencia, en diversos rincones del mundo, y que son incapaces de apagarse sin un ejército de diplomáticos. Pero mientras que las zonas calientes se multiplican, nadie, empezando por Estados Unidos, parece dispuesto a apuntalar una estructura global.

En los últimos seis años, el mundo se volvió menos pacífico. Los conflictos en Irak, Siria, Afganistán, Sudán y República Centroafricana, en particular, ayudaron a lastrar el Índice de Paz Mundial anual que ofrece el Instituto para la Economía y la Paz.

Sin embargo, si bien resulta fácil para muchos -especialmente para los halcones republicanos- vincular el reciente estallido de conflictos al repliegue norteamericano durante la administración de Barack Obama, reacia a ocupar el rol de sheriff del mundo, no es una asociación del todo correcta, según muchos analistas.

Es, en todo caso, tan errónea como culpar a la administración de George W. Bush, que sobrerreaccionó en más de una oportunidad, de todos los focos actuales de inestabilidad mundial.

Y pese a que está cada vez más cerca de ser la principal potencia económica, China todavía es renuente a ocupar un lugar preponderante en el escenario diplomático global.

Ian Bremmer, presidente del grupo Eurasia, creó el término “mundo G-0”, para explicar el orden global en el que vivimos. “Estamos en un mundo en el que ningún país o grupo de países quiere o puede asumir un liderazgo mundial y marcar la agenda internacional”, dijo recientemente a la nacion.

Ni quiere, ni puede. Bush, en un mundo unipolar, parecía elegir sus guerras. Obama ya no puede darse ese lujo. Hoy rige el multilateralismo, que convive codo a codo con el ascenso de poderes regionales, que insisten en delimitar esferas de influencia, y el colapso del viejo y autoritario orden en Medio Oriente.

Esta nueva estructura, en el mundo interconectado actual, no deja ningún país al margen. Y mientras los desafíos al orden internacional queden impunes, los conflictos arderán con más fuerza y duración, mucho más que un verano europeo.

Ucrania

Este país, que como muchas ex repúblicas soviéticas lleva años tironeado por Rusia y la Unión Europea (UE), comenzó a dividirse por sus costuras en noviembre pasado, cuando el gobierno de Viktor Yanukovich se negó a firmar el Acuerdo de Asociación con la UE. Ese rechazo desencadenó una ola de protestas, que finalizó el 22 de febrero, con la destitución de Yanukovich y la convocatoria a elecciones anticipadas para mayo. Varias áreas del Este y el Sur no reconocieron la legitimidad del gobierno de Kiev y reivindicaron la federalización del país. Tropas rusas hicieron entonces su ingreso triunfal a la provincia de Crimea, en defensa de los rusos que residen allí, y el 11 de marzo esa provincia declaró su independencia de Ucrania, reconocida sólo por Moscú, que promulgó la anexión del territorio. En abril, grupos prorrusos ocuparon sedes gubernamentales de ciudades del Este, lo que llevó a Kiev a enviar tropas a la región. Desde entonces, la tensión aumentó y tuvo un cimbronazo el 17 de julio, cuando rebeldes derribaron un avión de Malaysia Airlines, con 298 personas a bordo.

Gaza

El conflicto israelí-palestino tiene raíces profundas. Pero el último capítulo de lo que muchos consideran una historia sin fin se desató a fines de junio, tras el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes, y la posterior muerte de un adolescente palestino. Tras ello, Israel y Hamas se enfrentaron brutalmente. En respuesta al lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, y amparado en su “derecho a defenderse”, el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó el 7 de julio la operación Barrera Protectora, cuyo principal objetivo es la destrucción de los túneles que utiliza Hamas para ingresar y atacar a Israel. La milicia, por su parte, exige para un alto el fuego permanente el fin del bloqueo israelí, que rige desde 2007, cuando Hamas se hizo del control de la Franja. La ronda actual de combates entre Hamas e Israel se detendrá algún día. Pero, por ahora, la comunidad internacional ha sido incapaz de forzar una tregua prolongada, y la muerte, el caos y destrucción arrecian con el paso de las horas.

Libia

Tres años después de la caída de Muammar Khadafy, Libia se encamina hacia una nueva guerra civil, a raíz de violentos enfrentamientos entre milicias rivales que se pelean por la influencia política y regional que dejó el excéntrico dictador. Fruto de las diferencias políticas, étnicas y territoriales que existen en el país, la caída de Libia en el caos y el desgobierno fue progresiva desde las elecciones parlamentarias de julio de 2012. Estos desencuentros provocaron el bloqueo de la transición democrática y la paralización de la reconstrucción de las instituciones del país. Las autoridades reconocieron más de una vez su incapacidad de integrar a las milicias surgidas en el levantamiento de 2011 en las fuerzas de seguridad, que aún son la ley en las calles. La situación se agravó en las últimas dos semanas, cuando milicias islamistas de la ciudad de Misurata lanzaron un ataque contra el aeropuerto internacional de Trípoli, bajo el control de una milicia rival de la localidad de Zintan. Ante la escalada de violencia, varios países evacuaron a su personal diplomático.

Mali

En marzo de 2012, al calor de la guerra de Libia, que una vez finalizada liberó armamento y mercenarios dispuestos a luchar por el mejor postor, estalló en el norte de Mali una rebelión separatista del pueblo tuareg, que siempre se sintió marginado por Bamako, capital del país. El estallido pronto provocó un golpe de Estado. Pero aprovechando el caos y el vacío político, dos grupos radicales islámicos se hicieron del control del territorio tuareg, desplazaron a los “hombres azules” e impusieron la ley islámica a la población. En enero del año pasado, el avance de los jihadistas finalmente provocó la intervención militar francesa, que logró su repliegue. En agosto de 2013, Ibrahim Bubakar Keita ganó las elecciones presidenciales. Pero los enfrentamientos y los atentados aún continúan.

República Centroafricana

Al igual que otras ex colonias europeas en África, esta nación apenas conoció un momento de estabilidad política desde su independencia. Su última crisis se desató a fines de 2012, cuando la coalición de fuerzas rebeldes musulmanas Seleka tomó varios pueblos del Noroeste, aduciendo que el entonces presidente François Bozize no había respetado los acuerdos de paz firmados en 2007. La revuelta provocó la huida de Bozize y el envío de militares franceses y de una misión de paz de la ONU. El líder de la coalición rebelde, Michel Djotodia, asumió el poder, pero renunció en enero pasado, ante la imparable oleada de violencia interconfesional entre cristianos y musulmanes.

Afganistán

El conflicto que para muchos norteamericanos sería “un paseo por las montañas” se convirtió en la guerra más larga en la que ha participado Estados Unidos y en una verdadera pesadilla para Washington. En octubre próximo se cumplirán 13 años de la invasión posterior al 11 de Septiembre, y la victoria militar aliada sobre la resistencia de los talibanes aún es una quimera. En 2011, con el anuncio de la Casa Blanca de un retiro de tropas que finalizaría en diciembre próximo, los insurgentes y el gobierno afgano iniciaron negociaciones secretas para alcanzar la paz, pero fracasaron. Tras negarse a participar de los comicios generales de abril pasado, los talibanes iniciaron una ofensiva en mayo. Todo parece indicar que el último soldado en retirarse dejará un gobierno débil y una insurgencia revitalizada, el escenario ideal para una nueva guerra civil.

Irak

Sumido en una profunda inestabilidad desde que las tropas estadounidenses se retiraron del país, en 2011, a mediados de junio Irak sucumbió ante una ofensiva relámpago de los jihadistas sunnitas del Estado Islámico de Irak y el Levante. En una vertiginosa arremetida, los milicianos se hicieron del control de Mosul y empezaron a avanzar hacia la capital, ante la desbandada del ejército iraquí y la perplejidad del gobierno chiita de Bagdad. La ofensiva ocurrió poco después de que los jihadistas se hubieran hecho de buena parte del nordeste de Siria, y, días más tarde, anunciaron la instauración de un califato islámico en los territorios que controlan en ambos países. Desde entonces, el mayor riesgo es que los enfrentamientos entre sunnitas y chiitas en Irak hagan metástasis hasta convertirse en una sola guerra en la región.

Sudán del Sur

El Estado más joven del mundo no nació con buena estrella. El país logró su independencia en 2011, como resultado de un proceso que comenzó con el acuerdo de paz de 2005, que puso fin a una de las guerras civiles más largas del siglo XX. El nuevo país no tardó en tener un conflicto fronterizo con su vecino del Norte, Sudán, que limitó su producción petrolera, su principal recurso. En diciembre pasado, un fallido golpe de Estado dividió al partido gobernante y provocó un conflicto armado con violencia étnica, que ya dejó 1000 muertos y un millón de desplazados. A raíz de ello, se perdieron cosechas y hoy, según la ONU, el país sufre la peor crisis alimentaria del mundo, que afecta a cuatro millones de personas, un tercio de su población.

Siria

En marzo de 2011, la “primavera árabe” finalmente floreció en Siria y muchos creyeron que la caída del presidente Bashar al-Assad sería cuestión de tiempo. Las protestas contra el régimen del joven “león de Damasco”, sin embargo, fueron duramente reprimidas y pronto dieron pie a una cruenta guerra civil, que ya lleva más de tres años y dejó más de 170.000 muertos. A lo largo del conflicto, la oposición, respaldada tibiamente por Occidente, se fue despedazando en varios grupos, que abarcan desde rebeldes moderados hasta militantes islamistas extremos. Y Al-Assad, que cuenta con el apoyo de Rusia e Irán, y el respaldo de un poderoso y leal ejército, fue reelegido el 3 de junio en unas elecciones que Occidente y la oposición calificaron de “farsa”. Actualmente, el gobierno controla el 40% del territorio del país, y al 60% de la población.

Somalia

Hubo un tiempo en que Somalia fue una nación. Pero pocos de sus ciudadanos lo recuerdan. Desde 1991, el país sobrevive sin un gobierno estable y es testigo de una guerra de todos contra todos para llenar el vacío de poder que dejó el derrocamiento del dictador Mohammed Siad Barre. En 2004, diferentes facciones llegaron a un acuerdo para conformar un gobierno de transición y unificar al país, y en 2012 se aprobó una nueva Constitución provisional. Pero, a pesar de los tímidos avances políticos de los últimos años, Somalia sigue inmersa en un conflicto armado. Actualmente, el grupo más poderoso es la milicia islamista Al-Shabbab, que en 2012 anunció su unión a Al-Qaeda. El grupo controla más territorio que el propio gobierno, que subsiste gracias al apoyo internacional, y busca instaurar un Estado islámico de tipo wahabi en el país. Por Adriana Riva  | LA NACION

 

Kicillof ahora presiona para echar a Fábrega y poder emitir sin límite

Luego de abortar el salvataje de los bancos que empujó el jefe del Central, ahora lo quiere echar porque le pone límites a la emisión.

Axel Kicillof ha demostrado ser mucho mejor intrigante de palacio que ministro de Economía. Todos los números de la economía argentina han empeorado de manera notable desde que tomó las riendas de la macro, pero sin embargo en la misma proporción que acumula fracasos en su campo de gestión, sumó gruesas franjas de poder interno y se convirtió en el funcionario que más escucha la Presidenta.

Kicillof tiene un talento especial para introducir en Cristina Kirchner teorías conspirativas que dejan siempre en mala situación a sus adversarios internos –usualmente vinculadas a supuestos actos de corrupción- y terminan con un permiso para que avance sobre esas áreas de gestión.

Lo hizo con Julio de Vido cuando logró sacarle el manejo de la Energía con la promesa de solucionar el déficit del sector. Como suele ocurrir cada véz que toma el control de un área, el problema no sólo no disminuyó sino que se agravó.

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Pero Kicillof encarna esa nueva clase de funcionarios a los que Cristina les perdona todo lo que jamás toleraría a los “viejos”. Su gestión, como la de Mariano Recalde en Aerolíneas o la del también camporista Julián Alvarez en Justicia, no debe someterse a enojosas evaluaciones de objetivos cumplidos, eficiencia y talento para solucionar problemas y sobre todo, evitar crear conflictos donde no existían.

Luego de lograr que Cristina diera el salto al vacío del default, abortando a último minuto la negociación con los bancos que lo hubiera evitado. Ahora Kicillof parece creer que es el momento justo para dar un zarpazo largamente acariciado: El control del Banco Central, el único resorte importante de la Economía que todavía no maneja.

Y no se trata sólo de acumular poder, también hay razones “programáticas”. El ministro tiene un plan para sortear el tiempo que el país siga en cesación de pagos: Emitir sin límites. Acaso imaginando que así es fiel a su proclamado keynesianismo –que hasta ahora sólo puede exhibir el “logro” de haber hundido a la economía en recesión, sin lograr que disminuya la inflación-.

Fábrega, como es lógico, se opone a ese plan que con una inflación anual proyectada por encima del 30 por ciento y con una emisión ya desbordada por la necesidad de financiar un déficit histórico que superará los 150 mil millones, no quiere ni oír hablar de seguir dándole a la maquinita.

El problema es que Kicillof y Cristina tienen por delante la posibilidad de una agravamiento fuerte de la recesión por el cierre total de financiamiento a provincias, empresas y hasta el Estado nacional -China por caso puso al país en default y no está claro ahora que llegue el financiamiento para las represas de Santa Cruz-.

Por eso, el ministro apuesta a emitir sin límites, minimizando el riesgo de un espiral de la inflación, que fiel a su formación siempre se resistió a vincular con la emisión de papel moneda.

El único problema serio que enfrenta esta nueva avanzada del ministro de Economía es que en este caso no enfrenta un funcionario a tiro de decreto. A diferencia de su antecesora, Fábrega fue ratificado en el cargo por casi la unanimidad de los senadores, con especial respaldo de la oposición que lo ve acaso como la última compuerta de racionalidad que le queda al hasta ahora muy pobre -por sus resultados- experimento de Cristina y su ministro favorito con la macroeconomía. LPO

 

Cristina eligió el peor camino

El default de Cristina Kirchner (selectivo, parcial o como se lo quiera llamar) podría ser más grave que el de Rodríguez Saá. El error del ex presidente provisional fue haber vestido de fiesta una derrota casi inevitable. Otra cosa es un default disparado implícitamente sólo por la decisión personal de desobedecer una orden judicial. La decisión personal fue de Cristina Kirchner, que la tomó en Olivos en absoluta soledad.

Una tragedia económica podría suceder como consecuencia de la extrema fragilidad institucional del país, cuyo destino depende exclusivamente de la opinión o la voluntad de una sola persona. Ningún mecanismo del sistema político (ni los bloques parlamentarios ni los candidatos presidenciales, ni el propio gabinete) funcionó antes de que se produjera otro colapso de la Argentina.

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“No sé si puedo decirle estas cosas a la Presidenta”, le respondió Carlos Zannini, hace ya algún tiempo, a un interlocutor que fue a prevenirlo de las consecuencias de desobedecer una sentencia judicial firme. Es cierto que casi todos los presidentes prefieren en algún momento el aislamiento. Eligen escuchar sólo lo que les conviene o los halaga. Son los presidentes también los responsables de sus entornos. El caso es especialmente serio cuando se trata de Cristina Kirchner, acostumbrada a un poder excesivamente personalista y a depositar su confianza en un solo funcionario por vez.

Son ella y Axel Kicillof, en resumen, los únicos que gobiernan el país en estos momentos sin la participación siquiera de otros ministros o funcionarios presidenciales.

Anteayer, cuando comenzaba el fin de semana, no se habían clausurado las conversaciones entre dos bancos norteamericanos (J.P. Morgan y Citigrup) y los fondos buitre para comprar la deuda. Esos bancos tienen en su cartera muchos bonos argentinos. El default podría afectar sus carteras, como afectará las tenencias de la Anses, que también tiene gran cantidad de bonos argentinos. No es un problema sólo de los bancos, como dice Kicillof, sino hasta de los jubilados argentinos.

Nadie discutía un cambio del lugar de pago. La jurisdicción judicial y el lugar de pago son casi inseparables, según el recurrente consejo de los abogados de bancos y fondos de inversión. Por eso, son impracticables las teorías que proponen cambiar el lugar de pago sin modificar la jurisdicción judicial. Y ningún acreedor aceptará, desde ya, cambiar la jurisdicción de Nueva York sólo porque hay una sentencia que beneficia a los acreedores. Con todo, el discurso del jueves de Cristina Kirchner había manchado de escepticismo aquellas conversaciones de los bancos. La Presidenta pareció entrar en default hasta el final de su mandato. ¿Será así?

Cristina Kirchner encontró en el juez Thomas Griesa al enemigo que estaba necesitando para una guerra en serio. Bueno para ella, pésimo para el país. En verdad, Griesa esperó durante seis años que la Argentina arreglara sus deudas y aceptó en el camino muchos pedidos del gobierno de Cristina Kirchner. Declaró inembargables, por ejemplo, los fondos de la Anses, aun después de la estatización de las AFJP, e interpretó que no se podían embargar las reservas del Banco Central luego de que se cambiara la ley orgánica de la entidad para convertirla en una agencia del poder político.

El Gobierno llegó a la sentencia de Griesa empujado, en verdad, por sus propios errores. Ya en el prospecto del canje de 2005 se aclaraba que el gobierno de Néstor Kirchner usaría tantos recursos para pagar los intereses de la deuda como para comprar los bonos que no habían entrado al canje. Nunca lo hicieron. El Gobierno repite que los fondos buitre compraron los bonos “a precio vil”. ¿Por qué, entonces, no los compró el Estado argentino a ese mismo precio? ¿En qué batallas culturales o épicas andaba distraído, mientras los buitres compraban a bajo precio los bonos que luego llevarían a juicio?

En 2008, el país pudo comprar toda la deuda en default por menos de 5000 millones de dólares. Es la deuda que el Gobierno dice ahora que podría costar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. En septiembre de 2008 se produjo la caída del banco Lehman Brothers y, dos meses después, Cristina Kirchner estatizó todo el dinero de las AFJP. Los bonos argentinos defaulteados no valían nada y el Estado tenía los recursos suficientes.

Aun antes, la administración kirchnerista prefirió pagarle el total de la deuda al Fondo Monetario Internacional que no estaba en default. La tasa de interés del Fondo era de sólo el 4% anual. La ideología y la necesidad política de huir de los controles del FMI relegó lo que estaba primero: el Club de París, cuya deuda estaba en default y es exclusivamente con Estados, y con los bonistas que no habían entrado al primer canje. Un gusto político que terminó costando con el tiempo el juicio perdido en el despacho de Griesa.

Cristina y Kicillof se enfurecieron contra Griesa porque éste no les concedió el stay, una suspensión de la sentencia que habría permitido el pago de los intereses a los bonistas que aceptaron los canjes. ¿Qué caminos les abrieron ellos a Griesa para que el juez pudiera dictar la suspensión? Ninguno. El Banco Central pudo, con recursos propios y sin pedirle nada a nadie, colocar una caución en el juzgado de Griesa, como garantía de buena fe, y abrir una negociación hasta el año próximo. No lo hizo. O hicieron algo peor: tanto la Presidenta como su ministro vapulearon a Griesa y, encima, anunciaron públicamente que no pagarían lo que ordena su sentencia. Arrinconaron a Griesa en la única decisión que judicialmente podía tomar: negar la suspensión de la sentencia.

La sentencia de fondo de Griesa provocó muchas críticas en el mundo. ¿Cómo es posible que casi el 93 por ciento de los acreedores que aceptó los canjes resulte seriamente afectado por el 7 por ciento restante? El debate está abierto hacia el futuro. El propio Fondo Monetario está trabajando en una nueva regulación para la reestructuración de las deudas soberanas. El problema de Cristina es que ese futuro no la comprende. La sentencia de Griesa ya es firme y fue confirmada por dos instancias superiores, que incluyó a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Los fondos especulativos son antipáticos desde que Gordon Brown los llamó “buitres”. Pero tienen en su poder aquella sentencia definitiva que los beneficia.

Griesa evitó el viernes ordenar la ejecución de la sentencia, autorizó el pago de bonos en Europa y llamó a seguir negociando. Son las puertas de salida que el juez suele dejar abiertas, aunque estaba visiblemente molesto por el maltrato de los gobernantes argentinos. Después de todo, ¿no interviene él porque esos mismos gobernantes eligieron la jurisdicción judicial de Nueva York? Hay algo de hipocresía cuando los cristinistas echan leña en el fuego del nacionalismo. Fue este gobierno, entre otros, el que prefirió la justicia de Nueva York para dirimir cualquier pleito con sus acreedores. Era la manera de seducir a los acreedores.

En el medio, la Presidenta desautorizó una gestión que autorizó la propia Presidenta. Fue la propuesta acordada por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y los bancos nacionales agrupados en Adeba. Cristina tiene una cuestión personal con el presidente de Adeba, Jorge Brito, a quien acusa de apoyar y financiar a su peor enemigo, Sergio Massa. Fábrega se tomó este fin de semana, según fuentes confiables, para decidir sobre su renuncia. Fue dura y públicamente desautorizado por la Presidenta. Voceros de Fábrega y de los bancos aseguraron que la propuesta que hicieron nunca comprometió los depósitos de los ahorristas. “Fábrega tiene demasiado experiencia en el sistema bancario como para hacer eso”, dijeron.

Cristina Kirchner se convirtió en el segundo presidente peronista que declara, tácita o explícitamente, un default de la deuda pública. Fue también el peronismo de Carlos Menem el que endeudó al país de una manera insoportable. La dictadura militar cuadruplicó la deuda pública (de 10.000 millones de dólares en 1976 a 41.000 millones en 1983). Menem la aumentó en un 100 por ciento. Recibió una deuda de 64.000 millones de dólares en 1989 y la entregó por un valor de 123.000 millones diez años después, luego de vender todos los activos del Estado. La Alianza recibió un gobierno que sólo tenía recursos por 60 días para financiar el Estado. A fines de 1999, el Gobierno necesitaba créditos a un ritmo de vértigo: 2000 millones de dólares mensuales para pagar los intereses de la deuda y financiar el déficit estatal. Todos los países se financian con deuda, pero ninguno vive sobreendeudado sin pasar por una crisis. La peor decisión es endeudarse sólo para pagar gastos corrientes o para financiar el sobreendeudamiento.

El populismo es siempre una receta cara, porque sólo el dinero fácil explica la razón populista. El populismo sin chequera no existe. Pero siempre tiene una alternativa ante la adversidad: culpar a los otros (y sobre todo a los extranjeros) de los errores que comete el propio populismo. Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

 

EE.UU. y la U.E impiden transferir tecnología petrolera como sanción

Apuntan al corazón económico de Rusia

EE.UU. y Europa iniciaron un esfuerzo conjunto para frenar la capacidad de largo plazo de Rusia de desarrollar nuevos recursos petroleros, apuntando a la fuente principal de riqueza del Kremlin, en represalia por la intervención en Ucrania.

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WASHINGTONTHE NEW YORK TIMES dom ago 3 2014

Al anunciar las sanciones coordinadas, los líderes de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) fueron más allá de los movimientos anteriores contra la banca y la industria de armas, en un esfuerzo por recortar el acceso de Rusia a la tecnología occidental, a medida que intenta explotar nuevas reservas profundas de petróleo y shale oil -roca de esquisto y formación sedimentaria que contiene petróleo- en el Ártico. El objetivo no fue inhibir la producción petrolera actual, sino nublar el futuro energético de Rusia.

La nueva estrategia apuntó directamente a los cimientos económicos de Rusia, que tiene las reservas combinadas de petróleo y gas más grandes del mundo. El crecimiento de la industria petrolera en las dos últimas décadas ha impulsado el resurgimiento económico y geopolítico de Rusia desde el colapso de la Unión Soviética y enriquecido a los aliados del presidente Vladimir V. Putin. Rusia bombea 10.5 millones de barriles de petróleo por día, solo detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita.

Impacto.

“El mayor margen favorable que todavía tienen las empresas energéticas de Occidente es su ventaja tecnológica. Por eso, estas sanciones tienen el potencial de un impacto significativo”, dijo Michael A. Levi, un experto en energía del Consejo de Relaciones Exteriores. “Las empresas chinas no puedan entrar y proveer tecnología para el shale en lugar de las empresas estadounidenses. Pueden proveer capital y gente, pero no pueden suplir el frente tecnológico”.

El corte de tecnología puede ser importante porque Rusia solo está en las etapas primarias de desarrollo de nuevas fuentes petroleras profundas y de shale en el Ártico. La mayor parte de su producción actual proviene de depósitos reducidos que pronto de agotarán. Varias empresas petroleras occidentales han estado trabajando con Rusia para ampliar sus recursos.

Exxon Mobil tiene una asociación con Rosneft -el gigante petrolero estatal- para desarrollar el petróleo del Ártico. BP, que es propietaria del 19,75% de Rosneft, firmó un acuerdo mixto con la empresa rusa, en mayo, para buscar petróleo shale en la región del Volga-Urales. BP advirtió a los inversores que nuevas sanciones “podrían tener impacto adverso en nuestros negocios y objetivos estratégicos en Rusia”.

Alarma.

Las acciones cuidadosamente orquestadas en ambas costas del Atlántico tuvieron la finalidad de mostrar solidaridad ante lo que las autoridades estadounidenses y europeas afirman es la cruda escalada por parte de Rusia en la insurgencia en el este de Ucrania. Hasta ahora, los líderes europeos se habían resistido a las acciones más amplias que finalmente aprobaron el martes pasado, y su decisión de aplicarlas refleja creciente alarma porque Rusia no solo ayuda a los separatistas en Ucrania, sino que directamente se involucra en la lucha.

“Se busca que sean una advertencia fuerte”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en una declaración que fue acompañada por el presidente de la Comisión Europea, José Durao Barroso. “Desestabilizar a Ucrania o a cualquier otro estado europeo del este vecino, significará costos fuertes”, indicó la declaración escrita.

El presidente Barack Obama sostuvo que la economía de Rusia continuaría sufriendo hasta que cambie su curso. “Hoy, estamos haciendo un recordatorio de que Estados Unidos hace lo que promete y vamos a reunir a la comunidad internacional para pararnos firmes por los derechos y libertad de los pueblos alrededor del mundo”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Destacó el hecho de que ahora la UE acompaña a Estados Unidos en las medidas, lo que significa que las acciones tendrán un impacto mayor.

Costo.

Los gobiernos europeos actuaron pese a las preocupaciones existentes de que pagarán un precio económico por enfrentar al Kremlin de manera más agresiva. Si bien las acciones van más allá de las sanciones anteriores contra Rusia a raíz de la crisis en Ucrania, fueron diseñadas para minimizar sus propios costos. Por ejemplo, el embargo de armas se aplicará solo a las ventas futuras y no a la discutida entrega por parte de Francia de dos portahelicópteros de la case Mistral. Y, las restricciones a la tecnología energética no se aplican al gas natural ruso, del que depende la UE.

Van Rompuy se apartó del lenguaje cauto de las declaraciones de la UE al condenar a Rusia por actos que “no pueden ser aceptados en la Europa del siglo XXI”, incluyendo “la anexión ilegal de un territorio” -una referencia a Crimea- y “la deliberada desestabilización de un país soberano vecino”, en alusión a Ucrania.

GOLPES EN FRENTES DIVERSOS

1. Congelación y veda de visas

Más de 140 rsponsables rusos y ucranianos prorrusos están bajo la congelación de haberes y la prohibición de visas. La lista de EE.UU. incluye a más de 50 y la de la UE a 91. Son responsables de Crimea, del este de Ucrania, el Parlamento ruso, los servicios de seguridad y las Fuerzas Armadas de Rusia. La UE también sancionó a 23 milicias y grupos armados separatistas y empresas con sede en Crimea. Canadá hizo una lista con 43 rusos y 43 ucranianos. Japón no da visas a 23 rusos.

2. Las acciones diplomáticas

Como protesta por la anexión de Crimea a Rusia, las potencias de Occidente del G8 hicieron una reunión en Bruselas sin Rusia. La UE suspendió las discusiones sobre liberalización de política de visas. Japón suspendió diálogos sobre visados.

3. Las decisiones militares

El 3 de marzo, EE.UU. suspendió la cooperación militar con Rusia. El 1° de abril, los 28 miembros de OTAN tomaron similar medida, pero excluyeron acciones en Afganistán, y la lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas. UE interrumpió la compra y venta de armamentos con Rusia, menos los contratos en curso. (Fuente: AFP)

 

Felipe VI asiste a los actos de conmemoración del centenario de la primera Guerra Mundial en Bélgica

Se espera que acudan unos 17 jefes de Estado a Lieja, incluidos el presidente francés, François Hollande, y alemán, Joachim Gauch, y delegaciones de 33 países

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BRUSELAS (EUROPA PRESS) El Rey de España Felipe VI asistirá mañana a los actos de conmemoración del centenario de la Primera Guerra Mundial organizados por el Rey Felipe de Bélgica y el Gobierno del país en la localidad de Lieja, en el este.

Se espera que acudan unos 17 jefes de Estado a Lieja, incluidos el presidente francés, François Hollande, y alemán, Joachim Gauch, y delegaciones de 33 países, así como otros representantes de la realeza como el Duque de Cambridge, Guillermo de Inglaterra, que vendrá acompañado de su esposa, Kate.

El acto principal arrancará a las 11.00 horas en el Memorial Interaliados de Cointe, donde se desarrollará la ceremonia oficial con las intervenciones del gobernador de la provincia de Lieja, Michel Foret, Hollande, el Príncipe Guillermo de Inglaterra y del presidente alemán y al que seguirá una ceremonia de homenaje a los caídos, que empezará con una ofrenda floral de los Reyes de Bélgica.

Posteriormente, las delegaciones observarán un minuto de silencio en su honor, marcados por salvas al principio y la ceremonia de homenaje se coronará con una suelta de globos por niños y la interpretación del himno europeo y el nacional belga.

Su Majestad Felipe VI será recibido previamente por los Reyes de Bélgica Felipe y Matilde en la Abadía de San Lorenzo a las 9.50 horas y tendrá la oportunidad de mantener un encuentro posterior con los jefes de Estado que asisten al acto, según ha informado la Casa del Rey.

Antes de la ceremonia principal, el monarca español también será recibido por el primer ministro belga, Elio di Rupo, y el ministro de Exteriores, Didier Reynders, ya en el Memorial Interaliados. Una vez concluida la ceremonia principal, Felipe VI participará a las 13.00 horas en el almuerzo ofrecido por el Rey de Bélgica a los jefes de delegación asistentes, en el Palacio de los Príncipes de los Obispos.

Previamente será recibido por las autoridades locales de Lieja, el alcalde, Willy Demeyer, el gobernador de la provincia, Michel Foret, y el diputado presidente de la provincia, André Gilles. Lieja fue el escenario de la primera batalla de la contienda mundial (1914-1918) –que dejó más de diez millones de muertos– donde las fuerzas belgas combatieron a los alemanes en la fortaleza de la ciudad, en el río Mosa.

La seguridad se ha reforzado en la localidad ante la presencia de tantas personalidades. Alrededor de 650 policías se movilizarán en concreto para garantizar la seguridad de los jefes de Estado asistentes durante los actos.

El dispositivo de seguridad se completará con 130 cámaras de vigilancia por todo Lieja, un vehículo con cámaras capaces de leer placas de vehículos que vigilará el recorrido de las personalidades a fin de identificar vehículos sospechosos y dos helicópteros de la Policía Federal.

Además, según el diario ‘Le Soir’, francotiradores de élite darán protección desde posiciones en el aeropuerto de Lieja, al que se espera que lleguen directamente la mayoría de los asistentes, así como en distintos puntos del recorrido del cortejo y se desplegarán baterías antimisiles en el centro de Lieja y en los alrededores.

Los actos de conmemoración no están abiertos al público además, aunque la ceremonia se podrá seguir bien por televisión o desde pantallas gigantes colocadas en la plaza principal de la ciudad Saint Lambert. Fuente: La Vanguardia

 

 

La delegación de Hamas aterriza en El Cairo

Hasta ahora, el grupo palestino ha puesto como condición a la tregua que Egipto reabra el paso fronterizo de Rafah con la Franja de Gaza

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El Cairo (DPA).- Una delegación de seis representantes del movimiento islamista palestino Hamas aterrizó hoy en El Cairo para negociar una tregua en el conflicto con Israel.

Según confirmó un portavoz del aeropuerto, la delegación llegó procedente de Qatar. Hasta ahora, Hamas ha puesto como condición a la tregua que Egipto reabra el paso fronterizo de Rafah con la Franja de Gaza.

Ya en la tarde del sábado llegaron a la capital egipcia representantes de la Autoridad Nacional Palestina del presidente Mahmud Abbas. Israel señaló que por ahora no enviará delegación alguna a El Cairo. “Hablar con Hamas de un alto el fuego no tiene sentido”, dijo el sábado un alto funcionario del gobierno israelí. F: La Vanguardia