En Turquía, Francisco lanzó una dura condena al fundamentalismo

El Mundo

Desde Ankara, Francisco exhortó a negociaciones multilaterales para llevar la paz a Irak y Siria; su llegada estuvo rodeada de imponentes medidas de seguridad ante posibles amenazas extremistas

ANKARA.- No al fanatismo, al fundamentalismo, al terrorismo, a la violencia que busca una justificación religiosa. Sí al diálogo intercultural e interreligioso, al diálogo auténtico y creativo, a la libertad de expresión y de religión, a la apertura al encuentro, a soluciones concretas y duraderas a los conflictos.

Apenas llegó ayer a Turquía, el sexto país con más musulmanes del mundo, situado al borde de una de las zonas más explosivas del planeta por al avance del grupo terrorista integrista Estado Islámico (EI), el Papa condenó con fuerza lo que sucede en Siria e Irak, e hizo un urgente llamado a negociaciones multilaterales para que se alcance una paz duradera en todo Medio Oriente.

Todo el tiempo, Jorge Bergoglio estuvo rodeado de decenas de policías y de otras imponentes medidas de seguridad.

“Es preciso contraponer al fanatismo y al fundamentalismo, a las fobias irracionales que alientan la incomprensión y la discriminación, la solidaridad de todos los creyentes, que tenga como pilares el respeto de la vida humana y la libertad religiosa”, dijo Francisco en el primer día de su visita a Turquía, país que definió como un “puente entre dos continentes”, querido por los cristianos por haber sido cuna de San Pablo.

En un viaje delicado, marcado por el auge del extremismo de EI, el Pontífice subrayó la importancia del diálogo interreligioso e intercultural para “erradicar toda forma de fundamentalismo y de terrorismo que humillan gravemente la dignidad de todos los hombres e instrumentaliza la religión”, en los dos discursos que pronunció en la primera etapa de una visita de menos de tres días que hoy lo llevará a Estambul.

En señal de su inquietud por las víctimas del conflicto que crece y crece, Francisco quería visitar alguno de los 22 campos de refugiados que hay en Turquía. Pero los problemas de seguridad y logísticos (tendría que haber volado una hora desde esta capital hasta la frontera Siria) hicieron esa visita imposible.

El Papa también aludió sin vueltas a la tragedia de los países vecinos tanto cuando habló ante el presidente turco, Recep Tayipp Erdogan, como cuando lo hizo, más tarde, ante el presidente del Diyanet, el Ministerio de Culto turco, Mehmet Gormez. Se estima que en Turquía hay un millón y medio de refugiados.

“En Siria y en Irak la violencia terrorista no da indicios de aplacarse. Se constata la violación de las leyes humanitarias más básicas; hubo y hay graves persecuciones contra grupos minoritarios, especialmente -aunque no sólo – los cristianos y los yazidíes: cientos de miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y su patria para poder salvar su vida y permanecer fieles a sus creencias”, clamó Francisco, al hablar en uno de los salones del flamante y faraónico Palacio Presidencial de esta capital, que Erdogan inauguró con esta visita en medio de polémicas por su costo millonario.

El Papa llegó hasta allí escoltado por militares de a caballo, a bordo de un Volkswagen Passat azul, en medio de un operativo de seguridad único ante la posibilidad de amenazas de ataques extremistas y prácticamente nadie en la calle para darle la bienvenida. Antes, visitó el Mausoleo de Mustafá Kemal Ataturk, padre y fundador de la república turca laica y moderna, un must para cualquier líder de visita oficial a este país de 76 millones de habitantes, el 98%, musulmanes.

Asilo para refugiados

Así como hizo durante el vuelo que lo trajo desde Roma a esta capital, cuando saludó brevemente a los 60 periodistas que lo acompañan, ante el presidente Erdogan y ante Gormez, el Papa destacó el papel que tiene Turquía en la zona, al recibir a cientos de miles de refugiados, la mayoría sirios. E hizo un llamado a la comunidad internacional a actuar de forma concreta para ayudar a detener el conflicto.

“Turquía, acogiendo generosamente a un gran número de refugiados, está directamente afectada por los efectos de esta dramática situación en sus fronteras, y la comunidad internacional tiene la obligación moral de ayudarla en la atención a los refugiados”, dijo.

“Además de la ayuda humanitaria necesaria, no se puede permanecer en la indiferencia ante lo que provocaron estas tragedias”, agregó. Y reiteró que “es lícito detener al agresor injusto, aunque respetando siempre el derecho internacional”. “Quiero recordar también que no podemos confiar la resolución del problema a la mera respuesta militar”, dijo.

Acto seguido, llamó a un “gran esfuerzo común, fundado en la confianza mutua, que haga posible una paz duradera y consienta destinar los recursos, finalmente, no a las armas, sino a las verdaderas luchas dignas del hombre: contra el hambre y la enfermedad, en favor del desarrollo sostenible y la salvaguardia de la creación, del rescate de tantas formas de pobreza y marginación, que tampoco faltan en el mundo moderno”. Y finalmente subrayó la “gran responsabilidad” de Turquía, por su historia, su posición geográfica y por su importancia en la región, en este momento tan delicado.

Erdogan, que estuvo reunido con el Papa una hora, aseguró que compartía su misma visión sobre el terrorismo. Y, al igual que el presidente del Diyanet, lamentó la “islamofobia” que reina en Occidente, donde muchas veces el islam es sinónimo de terrorismo.

El mandatario denunció el “terrorismo de Estado” en Siria. “Todo el mundo habla de Estado Islámico, pero no se ve tanto la matanza de 300.000 en Siria”, dijo, en referencia al régimen de Bashar al-Assad, y recordó también “la matanza de niños” cometida por Israel en Gaza.

Después de esta primera etapa “política” en Ankara, el Papa volará hoy a Estambul, donde luego de visitar dos sitios de alto valor simbólico, el museo de Santa Sofía y la Mezquita Azul, volverá a abrazarse con Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla.

Los ataques en Siria, para el libro Guinness

2000

  • El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) señaló ayer que el régimen de Bashar al-Assad debería figurar en el libro Guinness de los récords por haber llevado a cabo unos 2000 ataques aéreos contra la población civil en los últimos 40 días.
  • La ONG hizo esa referencia luego de que Guinness homologara el récord de un canal oficial en Damasco que emitió un programa durante 70 horas seguidas. “Desde la aparición de los primeros aviones de guerra, ningún régimen en la historia usó tanto sus aviones de combate contra su pueblo”, dijo el director de OSDH, Rami Abdel Rahman.

Ataques aéreos

En los últimos 40 días, el régimen sirio lanzó una gran ofensiva contra la población civil, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Por Elisabetta Piqué  | LA NACION

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