Crecen las picaduras de víbora y hay temor a una crisis sanitaria

A pulmón. El director del hospital de Mercedes repartió botiques casa por casa. Un vecino le tuvo que prestar un bote, porque no había. MAXI FAILLA

A pulmón. El director del hospital de Mercedes repartió botiques casa por casa. Un vecino le tuvo que prestar un bote, porque no había. MAXI FAILLA

 Temporal y desastre.En sólo una semana se atendieron 40 ataques en Mercedes. Creen que la demanda de atención aumentará un 50%.

Desde el viernes, cuando empezaron a subir las aguas, en el Hospital Blas Dubarry de Mercedes atendieron a 40 personas con picaduras de víboras. En la zona, ataca la culebra. En estos días, se pasearon por los barrios. Aunque no es venenosa, su mordedura deja una fuerte hinchazón en la piel y, si se está en contacto con aguas contaminadas, la herida puede derivar en una infección severa. La única salvación: antibióticos a tiempo. “Encima, el desborde del río está trayendo ofidios de otras regiones y puede haber picaduras también de yarará, que sí es venenosa, y de escorpiones”, le explicó a Clarín el director del hospital provincial, Rodolfo Principi. La emergencia sanitaria crece.

Aunque el hospital no está desbordado, se teme un nuevo drama: el cuello de botella. En pocas horas, cuando baje el río y los vecinos no estén tan pendientes de los bienes materiales, llegará el pico de consultas. “Normalmente se atienden unas 1.200 personas por día y creemos que esa cifra va a aumentar un 50%”, dijo Principi.

Las enfermedades que se esperan vienen por estar mojado, con frío, en contacto con aguas contaminadas y basura expuesta: desde crisis asmáticas y respiratorias, hasta cuadros de gastroenterocolitis. “Ningún hospital está totalmente preparado para estas catástrofes. En internación pediátrica, por ejemplo, tenemos 15 camas, que pueden completarse rápidamente”, explicó el médico de la guardia pediátrica Omar Castillo.

El pico de demanda llegará a pesar de que Provincia instaló 3 hospitales móviles en Luján. “Mucha gente está aislada en sus casas y cuando logren salir van a necesitar atención urgente”, dijo Castillo.

Para paliar esa situación, Principi se puso ayer al frente de un operativo para distribuir botiquines médicos en las casas inundadas de Mercedes, en especial en los barrios Marchetti y San Martín. Entregaban desde gasas, hasta kits con antibióticos y antifebriles. El objetivo: atacar las enfermedades antes de que se agraven. Si bien contaba con unos 500 botiquines (aportados por Nación y Provincia), Clarín fue testigo de las limitaciones logísticas. A algunas zonas sólo era posible llegar en bote y ayer por la mañana no había botes ni lanchas ni gomones en el barrio Marchetti. Ni del Estado nacional, ni del provincial, ni de Defensa Civil del municipio. Principi tuvo que entrar con el agua hasta las rodillas, hasta que un vecino le perstó una embarcación para poder entregar medicamentos más lejos. Fuente: Clarín-Por Ezequiel Viéitez

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